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diumenge, 5 de juny de 2016

Joan Keyer Sabaté

MEMÒRIA HISTÒRICA. 

FITXES DE MILITANTS. 

85: JOAN KEYER SABATÉ

Joan Keyer Sabaté, nacido en Barcelona en 1919, había estado afiliado a la CNT antes de 1936 y durante la guerra perteneció a la 11ª división de Líster, participando en la batalla del Ebro en la que resultó herido. Exiliado en Francia, pasó por los campos de concentración de Argelers, Agde y Saint Cyprien. Fue capturado por los nazis cuando formaba parte de una compañía de trabajadores españoles, siendo deportado a Mathaussen primero y a Salambrech después. Con el final de la segunda guerra mundial regresó a Francia donde consiguió trabajo y se casó con Antonia Roca Llorca, militante también del PSUC, residiendo en Saint Girons. Cuando estaba preparando su regreso a Barcelona de forma legal, recibió la visita del dirigente del PSUC Emilià Fábregas que le pidió que trabajara clandestinamente para el partido en la ciudad condal, a lo que Keyer accedió. Regresó en abril del año 1954, entrando a trabajar en la empresa Domingo Contí S.A. pero durante un año y medio no tuvo ningún contacto con nadie del partido y sólo recibía correspondencia de Fàbregas desde Francia. En enero de 1956, consiguió contactar con el partido, que le encomendó la responsabilidad de organizar el sector textil y se convirtió en el tercer hombre de la dirección del comité local junto a  Miguel Núñez y Senserrich. (Según propia declaración de Joan Keyer Sabaté, a preguntas de su abogado Josep Benet Morell, en el Tribunal Militar Tercero, Sumarísimo 33678, Cáusa 144-IV-1958).
Así pues, el PSUC llegó al año 1956 con una organización muy recuperada y en expansión, aunque las estructuras de las células de las empresas eran muy débiles y la capacidad de organización de protestas laborales precaria. Aún así, en abril de 1956, varias empresas del metal y del textil catalán fueron a la huelga siguiendo el ejemplo de los mineros asturianos, lo que tuvo como consecuencia las detenciones de los incipientes líderes obreros entre los cuales estaban los que formaban las células de ENASA y de La Maquinista Terrestre y Marítima lo que a su vez provocó la huida a Francia de Senserrich, que mantenía las relaciones orgánicas con las células de estas dos empresas. Para sustituirlo, Núñez incorporó a la dirección local a Martínez Arcos a quien responsabilizó de la propaganda y del contacto con la organización local de Terrassa. Fue a partir de este momento que el PSUC consiguió la máxima expansión en la ciudad de Barcelona. Por una parte, se produjo un incremento de los militantes de las células de empresa: a la célula de la España Industrial se incorporaron Andrés Vera Guerra –como responsable a partir del verano de 1956- y Serafín García Guía, contando además con el anteriormente citado Antonio Fernández González. En la empresa Vila S.A., José Bravo era el responsable de la célula y contaba –además de los ya citados Lloret y Bonet- con Francisco Pastor Francés, Francisco Costa Ribas –responsable de propaganda-, Josep Saura Capell y Francisco Balaguer Blanxart, éste último director de la empresa que tenía contacto directo con Miguel Núñez quien les pasaba para repartir ejemplares de TREBALL y MUNDO OBRERO que venían de Francia. Tenían además una multicopista con la que editaban propaganda, opúsculos, octavillas, etc. La célula de Can Batlló creada por Felipe Cruz se había ampliado con Mariano Vives Esteve –que era su responsable-, Lucas Morales García, Ángel Sancho Espallargas, Carlos Pérez Pons, Telesforo Zabala Hortas y Atilano García Martín que era Vocal de Jurado de su empresa.
            Keyer consiguió formar un comité del textil con Atilano García, José Bravo y Andrés Vera. Keyer y García se ocupaban de la organización y Bravo y Vera de la propaganda. Tenían como punto de reunión el piso de Keyer y el de otros colaboradores como Andera Pereiro, Pura de la Aldea, Margarita y Raquel Bonet o Enriqueta Montoro. Keyer además era el enlace entre el comité de dirección del textil y la dirección política del partido.
            En el sector del metal, las detenciones a raíz de las huelgas de abril de 1956 frenaron el progreso de la organización. En ENASA, el relevo lo cogió Albert Badia Mur quien únicamente sufrió una detención administrativa de cuarenta días ya que fue considerado un simple huelguista sin ninguna militancia política demostrable, juntamente con Pedro Lara Moreno, Vicenç Faus Abad, Daniel Arnau Torres, Pompeu Galindo Nieves y de nuevo Antonio Mullor después que fue liberado en noviembre de 1956. Por su parte, Martínez Arcos responsabilizó a Ángel Lopezosa de las relaciones con la célula de La Maquinista Terrestre y Marítima cuyo responsable era desde el mes de abril de 1956 Julián José Piñero –incorporado por Badia después de haberlo conocido en la cárcel- y estaba formada por José Botía Rodríguez, Angel Dolera Ibáñez y Francisco Vallejo Otón.
            No sólo se organizaron células de empresa, si no que la labor de captación fue eficiente y en cada una de las empresas en las que había organizada una célula existía también un numero indeterminado de afiliados que cotizaban al partido y recibían la prensa clandestina.
            Además durante el verano de 1956, el partido amplió su organización a los estudiantes universitarios formándose una célula del PSUC en la universidad de Barcelona con personas como Octavi Pellissa, Luís Goytisolo o Jordi Solé Tura y otra entre los sectores intelectuales con el abogado Francesc Vicens, el ingeniero óptico Cristóbal Garrigosa o los escritores Víctor Mora y Juan José Mira. Además, existía otro grupo de gente que ofrecía su apoyo al partido imprimiendo la propaganda, repartiéndola, haciendo de enlace entre los diferentes grupos organizados y la dirección o poniendo a disposición del partido sus viviendas para celebrar reuniones clandestinas.
            A causa de una enfermedad, la dirección del partido en el exilio, decidió que Miguel Núñez abandonara Barcelona y fuera sustituido por Emilià Fàbregas que llegó a la ciudad en noviembre de 1956. Núñez le puso en contacto con el resto de la dirección política del partido –Joan Keyer y Manuel Martínez Arcos- y con toda la organización de la ciudad, estableciendo relaciones directas con los miembros del comité del textil –Andrés Vera, Atilano García y José Bravo-, con Frederic Olivé .responsable de las empresas del metal y a quien Fàbregas incorporó a la dirección política- y con Francesc Vicens, Víctor Mora, Cristóbal Garrigosa y Francisco Balaguer.
            El mes de Enero del año 1957, la dirección del PSUC en Barcelona hizo repartir por toda la ciudad octavillas llamando a la participación ciudadana en el nuevo boicot a los tranvías que se había organizado para protestar contra la subida de las tarifas decretada por el gobierno. El 14 de Enero se produjo el boicot y seis días después, Fàbregas fue detenido cuando acudía una cita con Francesc Vicens, responsable del grupo de intelectuales. Durante el periodo que estuvo actuando clandestinamente, Fàbregas no guardó las medidas de seguridad pertinentes y durante el registro de su domicilio la policía encontró un plano de la ciudad con las direcciones de donde estaba la organización constituida y varios documentos con nombres y citas. En total la policía detuvo a más de cincuenta personas entre ellas Keyer y el comité del textil –excepto Atilano García-, los miembros de las células relacionadas con este comité, todo el aparato de apoyo, miembros de los grupos de intelectuales y estudiantes y llegaron hasta Terrassa, donde detuvieron a todos los miembros del comité local.
            La policía desarticuló así a parte de la dirección política y a toda la organización del PSUC en el textil, además de descubrir la presencia en la ciudad de Frederic Olivé, Manuel Martínez Arcos y Miguel Núñez a quienes no pudo detener. Núñez estaba en Francia y Martínez Arcos escapó a ese país huyendo de las detenciones, dejando como responsable de la organización a Frederic Olivé que junto con Albert Badia y Antonio Arenas, mantuvieron la estructura organizativa clandestina del PSUC en la ciudad a partir de las células de empresa que se habían creado en el sector del metal y que no habían sido descubiertas por la policía porque funcionaban independientemente de los grupos del textil. Así, Badia pasó a formar parte de la dirección política del PSUC, haciendo de enlace entre Olivé y las células de empresa del sector del metal y siendo sustituido por Antonio Mullor como responsable de la célula de ENASA. El mes de agosto de 1957, Martínez Arcos regresó de Francia, incorporándose de nuevo a la dirección política como responsable de propaganda. La reorganización del partido se basó en los dirigentes del núcleo de las empresas del metal –ENASA y La Maquinista Terrestre y Marítima-, con la intención de ampliar la organización en este sector, pero también ejerciendo de verdadero comité director conectando con las células de empresa del textil y otros sectores.
            El verano de 1957 además de las células existentes en ENASA, Maquinista Terrestre y Marítima y en el puerto, en el sector del metal el PSUC tenía organización en SEAT de la cual era responsable Miguel Fernández Fernández e integrada por Juan Carmona Baeza, Ramón Lozano López y Manuel Cobos Quirós, siendo el enlace con la dirección Rafael Lora Lora; y en la empresa Lámparas Z con una célula dirigida por José Marcuello Lobato y formada por Ivo Gales Gómez y José Marín Rodríguez. El enlace con la dirección lo tenía Josep Sugrañes Boix que trabajaba en Talleres Orma. En octubre de 1957 Jaume Puig Garcés pasó a realizar las funciones de enlace entre Sugrañes y la dirección clandestina.
            De los otros ramos se establecieron relaciones orgánicas con la empresa Seda de Barcelona, cuya célula estaba dirigida por Emilio Jiménez Benavides y formada por Ángel Domènech López, Francisco Murillo Cabrera y Antonio Arenas Ramos; con la empresa Catalana de Gas y Electricidad con una célula formada por, José Quintero Cuadrado, Desiderio Corvillo Alfaro y José Aguado Galera y dirigida por Gracián Espinosa Salvador y con la empresa Papelera Española en la que había dos militantes llamados Fernando Cerdán Gaitán y Francisco Andreu Tudela. En el ramo de la construcción y sin formar célula estaban Ángel Rozas Serrano –de la empresa Serra y Capel Hermanos-, José Carretero Gómez –de Subcontratas Tolosa-, Valentín Chueca Corzán –de ISASA-, Esteba Reina Padrós –de Cocciones Arcilla- y Bautista Adriá Pellissa –de la cooperativa de albañiles-. Otros activitas del partido eran José Teixidó Vila –de la empresa Plásmica de Cornella de Llobregat-, Agustín Pedrola Font –recadero de la agencia Costa Brava- y Santiago Abad Casado –carpintero de la empresa Compte-. Mariano Varón Casas tenía en su casa la multicopista con la que se editaba la propaganda del partido, según consta en la declaración en el Tribunal Militar Tercero, Sumarísimo 33678, Cáusa 144-IV-1958.

            A inicios del año 1958, Albert Badia fue detenido por haber facilitado la dirección de un domicilio en la Unión Soviética a Tomás Antón quien asistió a una festival de la juventud organizado en ese país, lo que provocó que él y Olivé fueran apartados momentáneamente del partido y que Antonio Mullor asumiera las funciones de responsable del comité del metal que se estaba formando con Jaime Puig, Ángel Lopezosa y Pedro González Pérez, un trabajador de ENASA que Mullor había incorporado a la célula de empresa y que en las elecciones sindicales de octubre de 1957 había sido escogido enlace.
            Miguel Núñez regresó a Barcelona el mes de febrero de 1958, esta vez como responsable del partido en toda Cataluña y reincorporó a Olivé que junto con él y Martínez Arcos formaron la nueva dirección política del PSUC en el interior. Según sus declaraciones durante el sumarísimo, aprovechando que los mineros asturianos se habían declarado en huelga, redactó unas octavillas en las que se convocaba a los trabajadores catalanes a una huelga de veinticuatro horas el día veinticinco de marzo y se las dio a los responsables del comité de Barcelona para que las imprimieran y las repartieran. El día señalado, la huelga se inició en la empresa Hispano Olivetti por la acción de un simpatizante del partido con el que habían contactado pocos días antes y luego se extendió al resto de fábricas gracias a los militantes y simpatizantes del partido que habían sido elegidos enlaces sindicales los cuales, no sin dificultades, recorrieron los puestos de trabajo de su empresa haciendo parar las máquinas a sus compañeros. El día 26 de marzo la policía detuvo a Pedro Lara, Albert Badia y a Vicenç Faus –de ENASA- por participar en la huelga. El día 29, la policía consiguió detener a Olivé cuando iba a entrevistarse con Miguel Núñez. Olivé no resistió los interrogatorios policiales y dio información a la policía sobre toda la organización del PSUC en Cataluña y en Francia. Además le encontraron una agenda con nombre y direcciones y ejemplares de TREBALL y MUNDO OBRERO en el taller donde trabajaba. El día 30 fueron detenidos Miguel Núñez, Antonio Mullor, Jaime Puig y Pedro González; el 31 Manuel Martínez Arcos y el 1 de abril Ángel Lopezosa. La policía detuvo a sesenta y cuatro personas, desarticulando nuevamente la organización del PSUC en la ciudad de Barcelona, de la cual sólo quedó el núcleo de universitarios, el grupo de intelectuales y algunos militantes dispersos en las comarcas.

Antoni Lardín Oliver. 


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