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dissabte, 14 de maig de 2016

Frederic Olivé Mañas

MEMÒRIA HISTÒRICA. 

FITXES DE MILITANTS. 

71: FREDERIC OLIVÉ MAÑAS


Frederic Olivé Mañas, nació en Barcelona el 17 diciembre de 1918; sus padres se llamaban Federico y Ramona. Miembro del PSUC, se exilió en Francia al final de la guerra civil después de haber prestado sus servicios como soldado republicano en el aeródromo de Sabadell. Recluido en el campo de concentración de Argelers, ingresó en la Unión Nacional de Monzón y en el PSUC, participando en la invasión del Valle de Aran con la 404 Brigada, siendo detenido en un pueblo de Huesca y condenado a veinte años de prisión. Liberado en 1952, volvió a Barcelona, trabajando en el taller mecánico de su hermano. A principios de 1956 contactó con Senserrich quien lo incorporó al partido y lo relacionó con Antonio Arenas Arenas –de la empresa CARIM- i con Ramón Rius Muñiz –de Lámparas Z- para dinamizar la formación de células de empresa en el sector del metal y ser el responsable de enlazar con estas dos células de empresa


Así pues, el PSUC llegó al año 1956 con una organización muy recuperada y en expansión, aunque las estructuras de las células de las empresas eran muy débiles y la capacidad de organización de protestas laborales precaria. Aún así, en abril de 1956, varias empresas del metal y del textil catalán fueron a la huelga siguiendo el ejemplo de los mineros asturianos, lo que tuvo como consecuencia las detenciones de los incipientes líderes obreros entre los cuales estaban los que formaban las células de ENASA y de La Maquinista Terrestre y Marítima lo que a su vez provocó la huida a Francia de Senserrich, que mantenía las relaciones orgánicas con las células de estas dos empresas. Para sustituirlo, Núñez incorporó a la dirección local a Martínez Arcos a quien responsabilizó de la propaganda y del contacto con la organización local de Terrassa. Fue a partir de este momento que el PSUC consiguió la máxima expansión en la ciudad de Barcelona. Por una parte, se produjo un incremento de los militantes de las células de empresa: a la célula de la España Industrial se incorporaron Andrés Vera Guerra –como responsable a partir del verano de 1956- y Serafín García Guía, contando además con el anteriormente citado Antonio Fernández González. En la empresa Vila S.A., José Bravo era el responsable de la célula y contaba –además de los ya citados Lloret y Bonet- con Francisco Pastor Francés, Francisco Costa Ribas –responsable de propaganda-, Josep Saura Capell y Francisco Balaguer Blanxart, éste último director de la empresa que tenía contacto directo con Miguel Núñez quien les pasaba para repartir ejemplares de TREBALL y MUNDO OBRERO que venían de Francia. Tenían además una multicopista con la que editaban propaganda, opúsculos, octavillas, etc. La célula de Can Batlló creada por Felipe Cruz se había ampliado con Mariano Vives Esteve –que era su responsable-, Lucas Morales García, Ángel Sancho Espallargas, Carlos Pérez Pons, Telesforo Zabala Hortas y Atilano García Martín que era Vocal de Jurado de su empresa.
            Keyer consiguió formar un comité del textil con Atilano García, José Bravo y Andrés Vera. Keyer y García se ocupaban de la organización y Bravo y Vera de la propaganda. Tenían como punto de reunión el piso de Keyer y el de otros colaboradores como Andera Pereiro, Pura de la Aldea, Margarita y Raquel Bonet o Enriqueta Montoro. Keyer además era el enlace entre el comité de dirección del textil y la dirección política del partido.
            En el sector del metal, las detenciones a raíz de las huelgas de abril de 1956 frenaron el progreso de la organización. En ENASA, el relevo lo cogió Albert Badia Mur quien únicamente sufrió una detención administrativa de cuarenta días ya que fue considerado un simple huelguista sin ninguna militancia política demostrable, juntamente con Pedro Lara Moreno, Vicenç Faus Abad, Daniel Arnau Torres, Pompeu Galindo Nieves y de nuevo Antonio Mullor después que fue liberado en noviembre de 1956. Por su parte, Martínez Arcos responsabilizó a Ángel Lopezosa de las relaciones con la célula de La Maquinista Terrestre y Marítima cuyo responsable era desde el mes de abril de 1956 Julián José Piñero –incorporado por Badia después de haberlo conocido en la cárcel- y estaba formada por José Botía Rodríguez, Angel Dolera Ibáñez y Francisco Vallejo Otón.
            No sólo se organizaron células de empresa, si no que la labor de captación fue eficiente y en cada una de las empresas en las que había organizada una célula existía también un numero indeterminado de afiliados que cotizaban al partido y recibían la prensa clandestina.
            Además durante el verano de 1956, el partido amplió su organización a los estudiantes universitarios formándose una célula del PSUC en la universidad de Barcelona con personas como Octavi Pellissa, Lluís Goytisolo o Jordi Solé Tura y otra entre los sectores intelectuales con el abogado Francesc Vicens, el ingeniero óptico Cristóbal Garrigosa o los escritores Víctor Mora y Juan José Mira. Además, existía otro grupo de gente que ofrecía su apoyo al partido imprimiendo la propaganda, repartiéndola, haciendo de enlace entre los diferentes grupos organizados y la dirección o poniendo a disposición del partido sus viviendas para celebrar reuniones clandestinas
            A causa de una enfermedad, la dirección del partido en el exilio, decidió que Miguel Núñez abandonara Barcelona y fuera sustituido por Emilià Fàbregas que llegó a la ciudad en noviembre de 1956. Núñez le puso en contacto con el resto de la dirección política del partido –Joan Keyer y Manuel Martínez Arcos- y con toda la organización de la ciudad, estableciendo relaciones directas con los miembros del comité del textil –Andrés Vera, Atilano García y José Bravo-, con Frederic Olivé .responsable de las empresas del metal y a quien Fàbregas incorporó a la dirección política- y con Francesc Vicens, Víctor Mora, Cristóbal Garrigosa y Francisco Balaguer.

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